La expresión "zona virgen" evoca inmediatamente la idea de
"naturaleza salvaje", es decir, que los humanos no pueden controlar.
Desde este punto de vista, es la virginidad o estado salvaje de un lugar
la que la convierte en una zona virgen. La mera presencia o actividad
humana no necesariamente implica que una zona deje de ser virgen. Muchos
ecosistemas que son, o han sido, habitados o influidos por las
actividades humanas pueden considerarse como "vírgenes". Este punto de
vista incluye las áreas en las que los procesos naturales discurren sin interferencias humanas notorias.
La noción de "naturaleza salvaje" ha sido un tema importante en las artes visuales durante diversas épocas de la historia mundial. Durante la Dinastía Tang (618-907) se dio una temprana tradición de pintura paisajística. Esta tradición de representar la naturaleza tal cual se convirtió en uno de los objetivos de la pintura china y tuvo una influencia significativa en el arte asiático.

